
El All England Club ha anunciado, hace algún tiempo ya, que para el 2009 el estadio principal tendrá un techo corredizo, cuyas obras ya han comenzado pero debieron aplazarse para que pueda disputarse una nueva edición de este torneo. Lo cierto es que en este 2007 el estadio central parecerá un árbol en pleno otoño, cuajado y sin amparo alguno frente a las desconcertantes lluvias londinenses. Será la primera vez desde que fuese inagurado, allá por 1920, que la c
ancha de tenis más famosa del planeta estará sin ningún tipo de cobertura.

Para todo aquél que tenga la suerte de darse una vuelta por Wimbledon, el primer consejo sería aconsejarle que lleve un paraguas, pero este año más aun. Sólo queda resignarse y cruzar los dedos para que las condiciones del tiempo no sean como de costumbre: agua, agua y más agua. Por otra parte, difícilmente se vuelvan a ver las histriónicas rabias de Jonh Patrick McEnroe frente a un fallo dudoso. Los ojos estarán puestos en el debut del Hawk-Eye, introducido por primera vez en la Catedral, que evitará, al menos en la teoría, irascibles escenas ochentosas. Si la máquina dice out, a llorar a la iglesia.
Mientras pasan los días y el comienzo del torneo más tradicional se acerca, las casas de apuestas echan humo, pero pocos son los que se atreven a pronosticar un triunfo distinto del de Federer. Ya sean periodistas, leyendas o cualquier persona, nadie duda al aseverar que el suizo será principal protagonista y cargará con el rótulo de máximo candidato. No obstante con la percha que él tiene cualquier prenda le sienta con holgura. Un escalón por debajo vienen una manada de jugadores, todos pretendientes al trono del gran Roger. Rafael Nadal, convencido de sus capacidades tras la final del 2006, encabeza la lista de espera que también i
ntegran Roddick, dos veces finalista y ahora bajo el ala del legendario Jimmy Connors, el serbio flemático Djokovic, que después de chapotear en Roland Garros buscará generar aquí una ola aún mayor, el bombardero Berdych, y la esperanza local Andy Murray, que aun no confirmó su presencia pues se recupera de una complicada lesión en la muñeca derecha.

Los argentinos intentarán sacarse los patines. Los que mayor chance de hacer pie tienen son David Nalbandian y Guillermo Cañas. El unquillense se adapta perfectamente al césped y es sabido que es un abonado a las grandes citas, aunque cargue con un año de poco ritmo de competencia. El gladiador de Tapiales es un todo terreno a prueba de balas, siempre en busca de una nueva arremetida. Juan Martín Del Potro es el as bajo la manga que tiene la legión, pese a que aun no ha alcanzado su techo. Su saque provoca un mayor daño en pasto y sus golpes punzantes también lastiman. Con apenas 18 años, el tandilense ya ocupa el puesto nº 55 del ranking mundial y día a día, a medida que su juego progresa a pasos agigantados, desmiente con la raqueta el aire atolondrado y poco fiable de su quijotesca figura. Si la lluvia lo permite, este domingo se abre la cerca del verde césped de Wimbledon. Pasen, vean y disfruten!...
Marcos Zugasti
1 comentario:
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